Mas y Mejor

10 Cosas que Solo los que han Nacido para Viajar Entenderán

Eres el Nacido para Viajar?

Debe de ser un gen. La pasión por los viajes, me refiero.

Hay personas que no tienen esa necesidad, están felices y tranquilos sin salir de su casa o ciudad, cosa que es totalmente lícita.

Y luego estamos el resto de nosotros, los que no podemos quedarnos quietos y siempre buscamos más.

En realidad, según los expertos, el deseo de explorar el mundo y conocer nuevos lugares realmente puede atribuirse a los genes.

El nombre correcto para el gen es DRD4-7R, solo lo tiene un 20% de la población y se relaciona con mayores niveles de curiosidad e inquietud. Parece ser que la gente que lo tiene es más propensa a aceptar riesgos, explorar cosas nuevas y estar en continuo cambio y movimiento. Incluso otros estudios lo relacionan con la longevidad. No me extraña para nada que las personas con inquietudes y ganas de descubrir cosas nuevas vivan más 😉

Sigue leyendo si quieres saber si tu también tienes este gen y has nacido para viajar. Y si crees que no lo tienes puede que las siguientes líneas te inspiren.

[Tweet «El mundo es un libro y los que no viajan han leído solamente una página #viajar» #emprender»]

1. Siempre te han gustado los mapas

En mi habitación siempre ha habido dos mapas. Un mapamundi justo encima del escritorio y un mapa de España justo en la pared a la izquierda de la cama. Me encantaba jugar a cerrar los ojos y tratar de decir de memoria, una tras otra, las ciudades, los países o los colores de las banderas. De alguna manera pensaba que algún día iría ahí y que tendría que saber algo de información básica.

Recuerdo cuando era pequeño y en clase de tecnología nos pidieron hacer un trabajo para demostrar que habíamos entendido el funcionamiento de la corriente, los cables, los interruptores y conmutadores. Podíamos hacer cualquier cosa y a mí se me ocurrió hacer un mapa de España, con todas sus ciudades y comunidades autónomas, sin ningún tipo de texto sobre el mapa, pero con un trocito de metal en cada hueco. El “juego” consistía en unir, por medio de 2 extremos de metal, el nombre que aparecía en los extremos del mapa con la porción correcta del mapa donde se encontrara realmente esa ciudad o comunidad autónoma. Recuerdo que obtuve la máxima nota en aquel trabajo y el profesor me pidió quedárselo para enseñarlo al resto de alumnos de los años venideros.

Estando en la Universidad nos fuimos de Erasmus y siempre había un mapa en mi habitación. Sentía unas ganas enormes de “marcar” los países y ciudades que íbamos visitando. Era como coleccionar cromos, pero en este caso no eran cromos sino vivencias.

2. Eres el ejemplar perfecto de “ser humano curioso”

La migración, la exploración y la apertura de nuevas fronteras han formado parte siempre de la esencia del ser humano. ¿Qué hubiera ocurrido si Cristóbal Colón no hubiese iniciado su viaje en el año 1.492? Seguramente todos los que estáis leyendo este artículo desde Latinoamérica o Estados Unidos no lo estaríais haciendo 🙂

Si tienes ese impulso constante de descubrir nuevos lugares, nuevas caras, nuevas comidas y por supuesto nuevas experiencias, entonces, sin duda, tienes en tu cuerpo el gen del viajero.

Cuando mi madre vino a vernos a Nueva York me decía: “Me encanta pasear por Central Park. Pero incluso me gusta más sentarme en un banco, relajarme y ver pasar a la gente, siento como algo especial estando aquí, viendo a personas tan distintas y a la vez tan iguales”. Yo no lo hubiera podido explicar mejor.

Cuando Isa y yo estamos varios meses en el mismo sitio, empezamos a pensar en nuevos destinos y nuevas experiencias. Sentimos que nos perdemos algo si no nos movemos.

Para esto no hay cura, excepto la cruda realidad de ceder a tu instinto y seguir viajando.

3. No tienes problemas en justificar tu presupuesto para viajar

Cuando la gente te dice que viajar es caro, o que el dinero que te gastaste en un viaje lo podías haber utilizado en comprarte ropa, un coche o incluso una casa, puede que sea el momento de romper con la amistad de esa persona. Bueno, quizás no hace falta ser tan radical, pero no les hagas mucho caso.

Estas personas simplemente no entienden que un viaje es una inversión que verás recuperada con creces en aprendizaje, experiencia, creatividad, idiomas, contactos… así que lo que gastes está totalmente justificado para tí y bien invertido.

Las cosas materiales se gastan, se rompen, se cambian, se tiran. Las personas que han nacido para esto de viajar saben que su “problema” no se puede curar, que no necesitan cosas materiales para ser más felices y que se sienten enormemente libres y realizados, teniendo menos cosas y búscando más experiencias.

4. Te encanta la comida típica, ¡McDonalds no por favor!

NACIDO-PARA-VIAJAR-COMIDA

Aún me acuerdo cuando íbamos de viaje de estudios a Francia y algún que otro grupo de amigos se tiró los 10 días comiendo en el McDonalds. ¡Qué triste por Dios! ¡Con lo buenos que estaban los creps!

Este año hemos estado 6 meses en Estados Unidos y no hemos pisado un McDonalds. Lo juro. Hemos comido hamburguesas, eso sí. Y pizzas, también. Pero ha sido la mejor hamburguesa de Nueva York, la mejor pizza de Chicago y así sucesivamente. Es decir, hemos ido a los mejores sitios de cada ciudad y hemos probado lo típico. Aunque cierto es que nos gustó más lo típico de Tailandia y Vietnam, que lo típico de USA. Los Dunkin Donuts por muy típicos que sean… sanos lo que se dice sanos no son mucho 🙂

El Pad-thai Tailandés, los rollitos Vietnamitas y el Pollo Tikka Masala ocupan un lugar privilegiado en nuestras preferencias culinarias viajeras.

Sea como sea, la comida es también una de las mejores formas de conocer la cultura de cada sitio.

5. Consideras a los extraños como amigos que aún no habías conocido

“Do you have a bottle opener?” o en español “¿Tienes un abridor?”, esta fue la frase que le dije a Troy una tarde de Abril mientras compartíamos una preciosa lumbre en la “Playa de la Luna” (Moon Beach) en San Diego, California, junto a más de 200 personas.
Desde aquel momento un “Where are you from?” siguió a un “What are you doing this week?”, acabamos desayunando en su casa 2 veces antes de irnos a San Francisco y ahora quedamos con él cada semana via Skype para hacer nuestra Mastermind.

[Tweet «El mundo está lleno de personas maravillosas, solo tienes que saber apreciar lo bueno que tiene que aportar cada una» #emprender»]

Tarde de Mayo, San Francisco y vamos a un evento de “Travellers”. Gente como nosotros que acababa de llegar a la ciudad y que tenían ganas de compartir sus experiencias. Una cosa llevó a la otra y al final Thomas, un sueco de 1,90m acabo llorando mientras nos contaba ilusionado y emocionado lo que le había cambiado la vida el libro “Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva”.

¡Se quedó flipando cuando le dijimos que lo habíamos leído hacía ya 6 años! 🙂 Sensaciones que no se pueden explicar con palabras, tienes que vivirlo para saber lo que te digo. Y ya te respondo yo antes de que lo preguntes. ¡No íbamos borrachos! jejeje

Conocer gente nueva e interesarte por sus vidas es una de las experiencias más enriquecedoras que te podemos recomendar mientras viajas.

Es la mejor forma de eliminar prejuicios, abrir la mente y darte cuenta de que, en el fondo, a pesar de las fronteras, diferentes idiomas o distinto color de piel, no somos tan diferentes 😉

6. Te pone cachondo pensar en el siguiente viaje

No estoy hablando de pensar en un destino de turismo sexual, no me malinterpretes. Quiero decir que te mola pensar, planificar y empezar a dar forma al siguiente viaje que te llevará a tu nuevo destino.

Desde la etapa de búsqueda de alojamiento en AirBnB, hasta la etapa de inspiración en fotos de Google o vídeos de Youtube, todo forma parte de un proceso en el que tu mente está deseando que llegue el día.

A mi me encanta imaginarme en el sitio antes de haber llegado. A veces cuando estoy en una nueva ciudad siento que ya había estado en ella antes. Creo que es por el poder de la visualización, y la verdad que por ahora, siempre que hemos deseado y visualizado mucho estar en un sitio, al final hemos estado.

Es una sensación extraña la de sentir que por fin estás en ese lugar que tanto has visto en videos o fotos.

7. No te asusta lo malo que pueda pasar

Cuando viajas lejos de tu país de origen eres consciente de que te puede pasar cualquier cosa. Puedes tener un accidente, puedes ponerte enfermo o incluso te puedes morir. Que curioso… eso también te puede pasar estando en tu casa.

Tu y yo sabemos que viajar lo cura todo. No soy médico, pero estoy seguro que la adrenalina que tu cuerpo genera mientras viajas hace que seas inmune a cualquier cosa. Viajar mola.

Ni un resfriado en los 6 meses por Estados Unidos, así que podemos decir que sí, hay algo que nos hace estar más sanos cuando viajamos, ¿será la hormona de la felicidad que lo cura todo? 🙂

También hemos llegado a sentir una cosa curiosa cuando estamos viajando: tenemos menos miedo a la muerte. Y es que cuando estás haciendo lo que te gusta de verdad, estás más predispuesto a aceptar el destino que te toque sin arrepentirte o pensar en las cosas que te quedan por hacer.

[Tweet «Cuando estamos viajando tenemos menos miedo a la muerte #emprender»]

8. Eres un puto experto en “hacer la maleta en tiempo record”

Te hace gracia ver a la gente que se tira un mes preparando la maleta para su semana de vacaciones, y tu la haces casi el día de antes y sin pensar! Es la costumbre 😉

Al final te has vuelto minimalista… ¡Quien te lo iba decir a tí! 🙂 Pues sí, cuanto más viajas más te das cuenta de que lo material es sólo eso, material, y que los viajes están cargados de mucho más. Sin duda he descubierto los beneficios de tener menos cosas.

Hay un reto que quizás lo hagamos Isa y yo algún día. Consiste en vivir con 100 cosas o menos. “El reto de las 100 cosas” le llaman. Creo que en Tailandia con el portátil, un par de calzoncillos, un par de calcetines, unas zapatillas deportivas cómodas, un pantalón corto y una camiseta… ¡podemos pasar varios meses sin problema!.

He aprendido a llevarme de viaje lo justo y necesario. Y a veces ni eso. Porque siempre lo puedes comprar cuando llegues a tu destino. Llevando dinero y tu pasaporte, lo demás es “comprable”. Así, cuando quieres irte sólo es cuestión de plantearlo y decir: ¿cuando salimos?

9. Te molan el jet lag y los GMT’s ¡y lo sabes!

Te encanta esto. En Madrid estamos en el GMT+2 y en California en el GMT-7, es decir, cuando en Madrid son las 10 de la mañana en California son las 1 de la madrugada, vamos lo que viene siendo 9 horas menos. Si salgo de Madrid a las 10 de la mañana y tardo 16 horas en llegar a San Diego, cuando llegue ¿qué hora será? 🙂 ¡premio al que lo acierte!

Y si en Malasia están en el GMT+8… ¿qué hora es la óptima para hacer un Skype con mi hermano en Kuala Lumpur, mi madre en España y nosotros en California? ¡Hagan juego señores! Y una cena al que ponga solución a este problema 😀

Te gusta eso de coger el móvil y configurar las horas de todos los sitios por los que vas a pasar en tu viaje. Este año hemos estado en San Diego, San Francisco, Los Ángeles, Chicago, Nueva York, Boston, Philadelphia, Washington, más de 20 ciudades más y me encantaba coger el móvil y configurar las horas de cada una de ellas, para ver qué hora era y qué tiempo hacía.

10. Nunca tienes suficiente

Cuando te pica el “mosquito viajero” tu sangre se infecta para toda la vida. La sensación es a veces placentera y a veces agobiante.

No sabes muy bien por qué pero tu mente necesita seguir viajando. Conocer gente nueva, disfrutar nuevos destinos…. Coleccionar Experiencias. Tus conversaciones empiezan siempre con un “Cuando estuve en…”.

Tenlo claro, eres el ejemplar perfecto del “ser humano curioso” o en otras palabras, un viajero incurable que se ha enamorado del cada día Más y Mejor.

Bienvenido al Club.

 

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