Como aplicar la estrategia MVP a todo lo que haces y olvidarte del perfeccionismo

Hemos hablado muchas veces del perfeccionismo y de cómo este es uno de los grandes enemigos del emprendedor.

El perfeccionismo te paraliza, te impide tomar decisiones y te hace no avanzar ni pasar a la acción.

Si no logras superarlo puede que nunca lances tu blog, tu empresa o que ni siquiera salgas de esa situación de bloqueo en la que te encuentras actualmente.

Estarás constantemente rodeado de papeles, cursos, trainings y posts que te dicen cómo hacer algo, pero tú por tu afán perfeccionista siempre querrás saber más y más antes de hacer.

Por eso hoy quiero hablarte de cómo puedes aplicar la estrategia MVP, que viene del mundo de las startups, a cualquier aspecto de tu negocio y de tu vida.

Te estarás preguntando qué es esto del MVP y si estoy hablando del mejor jugador de la NBA (Most Valuable Player) o algo de eso. Ni mucho menos.

Si quieres saber qué es el MVP, por qué lo necesitas ya para tu proyecto y cómo lo utilizan las startups para salir adelante a diario… ¡a leer!

¿Que es el MVP?

MVP son las siglas de Minimum Viable Product o en español Producto Viable Mínimo. Bien, ¿y qué es eso?

Pues muy fácil: es la versión mínima de un producto que cumple con las funciones básicas que se prometen.

Por ejemplo, cuando nosotros comenzamos con Coobis la plataforma no tenía absolutamente nada que ver con lo que era un tiempo después. Era básica, fea y quizás poco intuitiva, pero lo más importante de todo es que hacía su función: conectaba marcas con bloggers.

Gracias a ese MVP de Coobis comenzamos a tener clientes, ingresos y un feedback continuo que nos hizo ir mejorándola con el apoyo de las personas más interesadas en usarla.

Si quieres un ejemplo todavía más simple, podríamos usar el clásico gráfico del coche y los medios de transporte.

Como puedes ver el MVP no es un producto mínimo funcional que no cumple lo que promete o que solo es parte de algo mayor. Es decir, la rueda, el chasis o las piezas de un motor por separado no son un MVP porque no cumplen la función de transportarte.

Sin embargo un monopatín, un patinete, una bicicleta, una moto y un coche si son una evolución lógica desde un MVP (monopatín) hasta el producto final (coche). Todos te permiten transportarte, pero la mejora es evidente desde el principio hasta el final.

En nuestro caso concreto Coobis funcionaba desde el principio. El objetivo era unir a marcas y a bloggers con datos fiables, algo que hacía desde el día 1. Eso es un MVP.

Si hubiéramos esperado a tener una súper interfaz, un diseño espectacular y mil cosas más para lanzar Coobis… quizás no la hubiéramos lanzado nunca. O quizás la hubiéramos lanzado con una gran inversión detrás y hubiéramos fracasado gastándonos un dineral, nunca se sabe.

A partir del éxito que tuvimos con esta estrategia en Coobis la aplicamos a todo lo que hacemos para huir de ese perfeccionismo que nos hace querer estar infinitamente mejorando algo hasta terminarlo.

Como aprender a pensar siempre en MVP y avanzar más rápido

Cuando te acostumbras a pensar en MVP tu mente empieza a agilizarse y pasas a la acción con mucha más facilidad.

En vez de estar bloqueado porque te falta un plugin, un logo o cualquier tontería de este tipo, lo que haces es actuar con lo que tienes y comprobar que tu hipótesis inicial es cierta.

Vamos a ver cómo puedes aplicar esta estrategia desde cero en todo lo que te propongas.

1. Ten claro qué es lo importante

Esto es básico, sin esto nada de lo demás tiene sentido.

Debes saber qué es lo más importante de tu aplicación, infoproducto, servicio o cualquier aspecto de tu vida para tener la claridad para centrarte en eso y nada más.

Por ejemplo, si vas a lanzar un blog… ¿el diseño es importante? ¿Es esencial que tengas ese plugin tan chulo desde el día 1? ¿Tu logo debe ser espectacular?

No, no y no.

Lo esencial es que tengas las páginas mínimas viables (inicio, blog, sobre mí y un servicio o producto e incluso menos si hablamos de Extreme Blogging) y que lances para comprobar que tus suposiciones iniciales son ciertas. Ya tendrás tiempo de mejorar el diseño y otras cosas 100% secundarias.

2. Céntrate en lo importante y deja los detalles para después

Sigue la ley de Pareto al 100%: esfuérzate en el 20% de las cosas para conseguir el 80% de los resultados.

Si lo llevamos al extremo en el mundo del blogging, si tuvieras solo una hora al día para trabajar tu blog… ¿sería obligatorio que escribieras entradas o un blog con frecuencia semanal?

De nuevo, no.

Quizás te daría más resultado crear una landing, un Lead Magnet y escribir artículos de invitados en otros blogs. Esos artículos te darían el 80% de tu tráfico haciendo el 20% de trabajo, ya que quizás para conseguir el mismo tráfico con artículos propios tendrías que escribir 5 en vez de 1.

3. Ponte siempre fechas límites

Nunca digas “ya lo haré mañana” o “empezaré cuando pueda”. Pon fechas concretas y crea un compromiso para tener que cumplirlas.

Si tienes un blog y llevas meses con un infoproducto o curso entre manos, pero nunca lo lanzas porque tienes que atender clientes, escribir, trabajar, ir a la playa o disfrutar del verano… ¡crea una pre-venta y ponte una fecha límite!

Haciendo esa pre-venta conseguirás tus primeros clientes, los cuales estarán esperando tu producto un día concreto. No vas a querer fallarles y cumplirás tu promesa gracias a ponerte este plazo.

Esto es lo que hicimos nosotros con nuestro curso Productividad Emprendedora. Nos pusimos una fecha limite para lanzar la preventa, ¡sin tener el curso hecho!

4. No hagas suposiciones y ten feedback real

Tú no eres el centro de tu negocio. El centro de tu negocio son tus lectores, tu audiencia y tus clientes. Ellos son los que mejor saben lo que quieren y los que te indicarán si vas por el buen camino o si vas a estrellarte.

No merece la pena tardar meses en sacar esa primera versión de tu aplicación, blog, infoproducto, curso o servicio para intentar “contentar a mi audiencia al máximo”. ¿Cómo vas a saber si la vas a contentar? ¡es imposible! Te lo tienen que decir ellos 😉

Lo que tienes que hacer es lanzarte con lo mínimo, comenzar a recibir propuestas, descargas o clientes y ver el feedback de esos denominados early adopters (las primeras personas que compran o usan lo que has creado).

Entrevístate con ellos, pregúntales y manda encuestas. Cuanta más información saques de este público más podrás mejorar tu MVP.

5. Enfócate en crear primero y mejorar después

Incorpora esta forma de pensar a tu día a día y verás como empiezas a ir mucho más rápido y a terminar cosas.

Piensa en cualquier actividad cotidiana que hayas aprendido y verás como este es el sistema que utilizaste desde el principio:

  1. ¿Cómo aprendiste a andar? Andando mal, ladeado y cayéndote constantemente hasta que mejoraste.
  2. ¿Cómo llegaste a correr una carrera popular de 10 kilómetros? Corriendo lento 2 o 3, subiendo la velocidad con el tiempo y mejorando poco a poco tras comenzar.
  3. ¿Cómo aprendiste a cocinar esas recetas fantásticas que haces hoy en día? Siendo un desastre en la cocina y comenzando a crear platos simples que poco a poco ibas mejorando.

Si has hecho todo esto en tu vida cotidiana, ¿por qué no en los negocios?

Recuerda, siempre es mejor hecho que perfecto.

Deja de pensar y haz más

Sigue esta metodología para hacer que todas tus ideas salgan de tu mente y pasen a la acción.

Una idea encerrada en tu mente en busca de la perfección nunca te va a generar visitas, suscriptores, ingresos ni nada de nada. Sin embargo puede que un MVP te ayude a conseguir todo eso y mucho más.

¿Conocías esta metodología? ¿La has usado antes? ¿Hay algún paso o truco que utilices para mejorar sus resultados?

Deja un comentario y échanos una mano perfeccionando esta fantástica técnica.

About the author

olivaresmerlos

Emprendedor de Alto Rendimiento en masymejor.com | Socio Co-Fundador de Coobis.com | Master en Project Management por la EEN | Amante del Baloncesto | Obsesionado con el Crecimiento Personal | Viajero Inconformista.

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