Nuestras lecciones aprendidas de 2017

Fake it until u make it

Rodearte de gente a la que admiras como si tú ya “estuvieras ahí”, hace que tu autoridad suba y, al final, estés ahí.

Hemos sentido durante este año que mucha gente nos incluye ya dentro del grupo de emprendedores cracks junto a otros que son referentes para nosotros. No deja de sorprendernos, porque hace a penas un año casi no nos conocía nadie, y nosotros lo vemos desde el punto de vista de dentro y es verdad que no tenemos esa percepción de fuera.

Creemos que el hecho de hacer entrevistas a estos emprendedores, estar en eventos con ellos, aparte de nuestros propios resultados, pues efectivamente hace que, al final, estés ahí.

Los límites de tu negocio son los límites que tú tienes como persona.

Vemos continuamente emprendedores con proyectos increíbles con mucho potencial, pero que no crecen por sus propias limitaciones. Miedo a vender, síndrome del impostor, miedo a la cámara y demás creencias limitantes.

Nosotros también hemos pasado por ahí y este año hemos tenido que superar muchas de ellas. Hacer videos en directo, subir precios de nuestros productos, inversiones grandes que dan miedo, delegar tareas…

¡No nacemos sabiendo! Pero si no te enfrentas a eso, no vas a avanzar con tu negocio, porque tu negocio eres tú y es necesario que tu forma de pensar cambie para ir creciendo.

Confiar en ti y creer de verdad que puedes ayudar a los demás es la mejor arma de venta. Autenticidad.

También nos hemos dado cuenta de que hay muchas estrategias de venta, muchos trucos de marketing para que el valor percibido de los productos suba, para generar escasez, etc., pero al final la mejor arma de venta es tu convencimiento absoluto de que puedes ayudar a esa persona con su problema.

Si te lo crees de verdad, no tienes miedo de salir ahí a contarlo, y eso se traspasa y llega. La gente quiere estar contigo.

Si no eres capaz de delegar, eres el propio freno de tu negocio.

Muy ligada a la anterior de las creencias, pero hemos querido hacerla en un punto aparte.

Como dice Sergio Fernández, el emprendedor es el impulsor del negocio, y también su propio freno.

Nadie lo va a hacer como yo.

No tengo tiempo de enseñar a nadie.

Si alguien lo hace por mí, soy un impostor.

Todo eso son pensamientos recurrentes que nos impiden dar el paso de delegar y, por lo tanto, limitan nuestro negocio.

Este año hemos tenido que superar el reto de delegar. Hemos creado equipo y estamos super contentos con el resultado.

Pensar en grande (y ejecutar) te hace conseguir cosas grandes.

Aunque a veces da miedo ponerse objetivos que parecen imposibles, hay algo que cambia en tu forma de pensar cuando lo haces.

Te obligas a pensar ideas que normalmente no se te ocurrirían.

Nosotros nos pusimos el objetivo de 100 alumnos en nuestro lanzamiento de PROEM, y obviamente era todo un reto, pero precisamente por eso nos obligamos a pensar formas distintas que tendríamos de llegar ahí, más afiliados, mejorar la conversión…

Y gracias a hacer todo lo posible para llegar al objetivo, nos hemos quedado muy muy cerca, lo cual es todo un éxito.


¿Cuáles han sido las lecciones que has aprendido este año?

About the author

Isa

Tras crear varios proyectos en internet y vender nuestra startup en 2015, ahora nos dedicamos a viajar por el mundo y compartir nuestra experiencia ayudando a otros emprendedores a sacar su máximo potencial, avanzar con sus negocios y crear su estilo de vida.

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